domingo, 8 de abril de 2012



Que más allá de los errores que sin querer, hallamos cometidos, sepamos enfrentarnos, cara a cara,  pedirnos perdón , sin multas, ni reproches. Que a pesar de los defectos,  aprendimos, los dos, a adecuarnos  al otro, sin cambiar, sin perder la libertad en todos los sentidos. Una relación abierta, sin dejar de respetarnos. Un pacto, sin condiciones, sin firmas, nada más la responsabilidad de cuidarse, respetarse, y amar hasta donde se pueda.  Nada más parecido a una amenaza, que una sencilla suplica de respeto con lo poco que quedaba sano de nuestros corazones, “no me lastimes”, y sonriendo retrucas “vos tampoco”.
Si mentí, cuando te dije que ya había superado, que no había restos de lo que alguna vez paso por mi cuerpo. Queda, todavía algo hay, que lastima. No sé, quizás,  un gesto tuyo, una palabra, una forma de escribir, un olor, una sensación, que de alguna forma lo trae . Mentir, sin querer, porque prometí no lastimarte, y te lastimaría diciéndote que no existe una conexión más directa que tu esencia, con la de él. Te estoy respetando, te estoy amando, miento, porque te hago un bien.


Acostados, una mano en su pecho, sintiéndolo respirar. Mil preguntas sin respuestas, que me patean la cabeza ¿Qué estará haciendo?,¿Se acuerda de mí?, ¿Es feliz? ¿Es feliz?, me suena como un eterno eco, un problema no resuelto, una promesa ‘Yo te voy a hacer feliz’, y ahora caminamos por distintas veredas , el allá, y yo viendo dormir a otro cuerpo. Hechos mezclados, situaciones confusas, ganas de olvidar, escapar. Crisis, cierro los ojos, me ubico, en tiempo y espacio, contengo las lágrimas, vuelvo. Pasado, presente, amar, respetar, un pacto.

Me olvide de lo que intentaba olvidar, cuando apareció. Una mirada, una sonrisa, sin palabras, sin tacto, sin nada. Una mirada que hablo, una sonrisa que toco al corazón. Ningún '¿Qué te pasa?', '¿Porque lloras?', nada más, una mirada, un abrazo, y me apretas con todas tus fuerzas, contra tu pecho. Suficiente, tenes prohibida la salida de mi vida.


Y fue difícil, yo con el pensamiento de que sola iba a poder, y que después del amor, nada existía, y vos reacio a sentir, sin pedir nada,  los dos mezquinando al corazón, no dejando entrar a nadie ¿Quién iba a tirar la primera piedra? ¿A quién se le iba a escapar un “te amo” atorado en el orgullo? Y nos dejamos llevar, y acá estamos. Somos algo, alguna vez, fuimos mucho más . Lamento no haberte conocido en ese entonces, hoy somos cuerpos incompletos, partes, que tienden a volver a unirse, fortalecerse, pero no se puede solo,  necesitamos cerca, a un corazón. Por eso estas acá, por eso estoy con vos, porque completas la parte que me falta, y yo completo la tuya. Me enseñas, todos los días, que las cosas cambian, y es por vos, que hoy tengo otro concepto del amor.


Cambie de rol. De esconderme en la vida de un iluso, a caminar sin tapujos, a la vista de todos. Ser un ‘algo’ para alguien, un mínimo sentimiento, la seguridad de saber que hoy, en algún momento, él, va a pensar en mí. Una persona, con quien hablar como amigos, discutir como hermanos, disfrutar, como amantes, novios, envejecer juntos, como esposos, cuidarlo como una madre, pelearlo como una hermana, dejando que me malcríe como a una hija, discutiendo como enemigos, y conocernos todos los días, un poco más, como desconocidos.


Yo te amo, por lo protagonista que llegaste a ser, opacando al actor principal. Porque con una sonrisa boicoteas a los recuerdos, no existen males si estas. Porque nunca dejaste de ser mi amigo, mi compañero. Y por no dejar esta relación en mis manos, estamos acá, por los dos.


Ojala nunca me toque tenerte lejos, y si así fuera, espero que me enseñes como hacerlo. No me imagino sobreviviendo a no tenerte. No existe otro lugar en el que quiera estar, que no sea acá, con vos, cerca tuyo, tocándote, y entender, cuando te miro a los ojos, que nací para hacer todo lo que sea para hacerte feliz. Entiendo, que en cada cuerpo hay lugar para otra persona, o eso es lo que noto cuando me abrazas, no creo que puedas con otra persona, encajar casi a la perfección. Un año y unos cuantos meses siendo esclava de la nada fueron suficientes. Ahora estas vos, y sos mi elegido, todos los días me aseguro más de eso.


Gracias a vos, y a tu paciencia, entendí que hoy, existe en mi vida, una persona que al estar tan ciega, nunca pude ver, y que me necesita para estar bien, soy yo, y la necesidad de volver a reconstruirme, en lo que era.