jueves, 28 de junio de 2012


Él me abraza, me pide que pare, me deja ser. Esta sentado en frente mío, hace muecas, lo miro fijo, y me sonríe.  Sabe que escribo de él, sabe que escribo por él. Se acerca a mí por la espalda, lee un poco, me hace cosquillas y me da besos en el cuello. Guardo el documento, y hay cosas más importantes que hacer...

Son más de la media noche, no hace frio, y el ya no está. Pasan cinco minutos y ya empiezo a extrañarlo,  quiero llamarlo, rogarle que no me deje sola, en la cama. No puedo. Y lo amo más.
Hay cosas que todavía con tanto tiempo transcurrido no me animo a decirle. Voy a intentar desnudar los pensamientos, y ser sincera, como intente hacerlo alguna vez.

Quise hablarle de ese julio hace un año atrás, y me tapo la boca. Y tiene razón  ¿Voy a reclamarle que me devuelva las lágrimas? Si hoy entiendo que valieron la pena, y que hubiese llorado mucho más si era necesario, por verlo dormir, como hoy. Me dijo que todo podía cambiar, y no mintió. Ya no me aparta cuando habla. Los “me voy a dormir” ahora él se encarga de completarlos con los “¿Juntos?”  Y yo me derrito, me enamoro, y lo amo más.

Fue a fines de marzo del año pasado, cuando empecé a tener ideas de compartir, probar, intentar, y a la mitad del año, tenía esa idea, borrosa, imposible. Tenía la seguridad de que después de tantos altibajos, todo se había perdido. Que el hilo de relación que manteníamos era lo más parecido a una obligación. Si nos preguntábamos que era de nuestras vidas, seguido del odiado “tanto tiempo”, era lo más parecido a decirnos “No te olvido, pero tampoco me preocupe mucho por saber cómo estabas antes”. Pensé que mis pedidos eran ilógicos, pensé que pedía mucho cuando decía "quiero un abrazo", pero él se encargó de demostrarme lo contrario, y entendí.  

Ahora, una vez más tengo ideas de incluirlo, o de incluirme. De hacerlo parte de mí, de mi vida, de cada momento. Veo como posible la idea de que sea él, quien me acompañe de ahora en más. Veo la vida con él.  Con un beso profundo me pidió que no hable del pasado, y lo respete. Yo tampoco quiero hablar del pasado, pero siempre vuelvo. Mi cabeza vuelve, cuando me dice que me quiere, vuelve.

Hoy no tengo que reclamarle nada, no tengo derechos. Le agradezco la clandestinidad de sus actos, que llevaron a que me enamore más. El respeto, la paciencia, las ganas de siempre probar cosas nuevas, las ganas de enseñarme, el tiempo perdido (y no tanto).  Por él es que hoy entiendo de amor. De amar y ser amado, entiendo realmente, lo que es vivir por alguien, y sonreír si el otro sonríe . Le agradezco por ayudarme a construirme en lo que hoy soy, mal o bien. Agradezco que me hayas demostrado el valor de la otra persona,  hoy no me canso de mirarte a los ojos, y ver que hay algo más. Entiendo de felicidad, por que vos estas cerca mío, y entiendo de felicidad, si te veo feliz a vos.  Gracias por que estando "juntos" entendí que todo es posible, sin invadir, sin tomar parte de las decisiones del otro, y siempre caminando juntos, ni cerca, ni alejados, JUNTOS.  Gracias por darle tanto sentido a mi vida. Si, le diste sentido. No paro de preguntarme que hice antes de conocerte, y que haría en este momento si no supiera de tu existencia . Por nada del mundo cambio la gratificación que siento cuando te veo, cuando te hablo. No cambio por nada, sentir que te amo, y que sos parte de mi vida, y que soy tuya, en todos los sentidos. Nada va a igualar lo que siento, haces que las cosas malas desaparezcan, haces que todo cambie con tu presencia.  Haces de mi presente, felicidad . Sonrió porque me miras, porque estuviste.  Sonrió porque me agarras de la mano y me llevas, y por la seguridad de saber que nada va a hacerme mejor que sentir que tu piel, roza con la mía. 

No sabía lo que era compartir, lo que era mirar a otro, y mirarse a uno mismo. Lo que era vivir por una persona. No sabía que amar, era dar y entregarse a todo.  No sabía nada, hasta que llego. Y se fue, y volvió, y nunca me dejo sola. Sos mi compañero, mi amigo, mi hermano, mi marido, mi enemigo, mi amante, mi profesor, y mi desconocido. Y ¿Sabes una cosa? En todos los papeles me gustas, cumplís a la perfección cada rol, y me encantas. Y sí, tengo mucho que aprender de vos.  No me canso de conocerte todos los días un poco más, no me canso de vos, no me canso de nada.

 Amo todo. Amo su voz, su boca, su cuerpo, sus acciones, sus defectos (tan perfectos), sus expresiones, su tiempo. Amo que seas natural, y que siendo natural, me enamoraste. Amo lo que siento cuando te tengo cerca, y por sobre todas las cosas amo extrañarte. Porque entendí que es el sentimiento más hermoso, y que después de extrañarte, te veo, y te amo con más intensidad que antes. Amo entender que estas, porque queres, y que estando acá, me das lo que necesito. Y amo reconocer, que te amo más de lo que esperaba. 
Es por vos, que este frio no me afecta demasiado, y gobernas cada sentido, le pones color, donde no hay. Alimentas mi alegría cada vez que hablas, y haces que todos los días tenga ganas de tenerte conmigo.  Desde que se de tu existencia, es más fácil sentir que existen más días felices.

NO SOS LO MÁS IMPORTANTE, SOS MI VIDA.