miércoles, 22 de febrero de 2012



Un lugar que alguna vez visitaste, y ahora te parece ajeno. Ese lugar, donde siempre fui feliz. Lavalle al 1500, y un par de historias. 
Capaz, me falto entrar más. Una siesta que nunca existió, una comida que nos debemos, una merienda que esta pendiente, pero lo demás, todo sigue igual. El mismo color en las paredes, las mismas rejas, las mismas plantas, el mismo olor… 
Pasó el tiempo nada mas, y crecimos un poco, que no es menos.
Me haría bien cruzarte y preguntarte si las meriendas siguen siendo como antes, o si algo cambio. Y si te acordas de lo que nos debemos, y quien se sienta donde me sentaba yo.



Y ahora paso por la vereda, y es inevitable mirar, a ver si todo sigue en su lugar. Me quedo hipnotizada, miles de recuerdos me atropellan, y ¿Cuantos años teníamos?  Que recorrimos cada habitación, cada rincón.
Capaz no te acordas de mí, pero yo si de vos, puedo llamarte y decirte que fue conmigo lo que hiciste. Pero atendeme, escúchame, no borres los recuerdos. Si escuchas mi voz, vas a saber quien soy.
¡Basta! No te podes olvidar de mi tan fácil, soy parte de tu historia, y de la historia de esa casa.

Yo sigo siendo igual. La chocolatada con azúcar y las galletitas sin membrillo, y no lloro mas para que alguien me vaya a buscar. Capaz notas que ya no uso tanto el rosa para vestirme, y si, me enamore una vez. Pude vivir más allá de no olvidarte, nunca, y recordarte en todo momento. Ya paso, ya estamos grandes, y más maduros quizás.

Ah, y por si te interesa, también me seguís gustando.