domingo, 19 de febrero de 2012


Es domingo, no hace frio, nada, pero esta nublado. Llovió, un suave viento, mueve las hojas, y las gotas que quedaron atrapadas, caen. Y en mis ojos también, alguna vez,  quedaron lagrimas atrapadas, y ahora caen. Soy especialista en contener las lagrimas, pero sinceramente, me gustaría sea especialista en otras cosas. Y lloro, sin razón, sin porque, lloro.
Capaz porque ayer, entre palabras, mamá me dijo que tengo que disfrutar del día a día, y me frustra no saber como hacerlo. O capaz porque tengo miedo, de lo que pueda llegar a pasar mañana, si hoy no planeo nada. O seguramente lloro, porque no tengo otra cosa que hacer, y extraño lo que era antes, porque por lo menos, antes llovía, y el olor a tierra mojada me hacia feliz, ahora ni eso, porque no hay olor, y no hay tierra.
Sinceramente, entiendo, que odio los cambios, y que por eso no vivo el aquí y ahora: Porque tengo miedo de que si no planeo, las cosas cambien. Si es eso.