viernes, 20 de abril de 2012

Hoy a casi 730 días de ese día. Un día como hoy, pero hace 730 noches atrás, me di cuenta que cuando las cosas tienen que pasar pasan. No importa lo que sientas, no importa lo que hagas, las cosas pasan y punto. Podes morirte o llorar, pidiendo una miseria de piedad, pidiendo una oportunidad. Podes caerte y no querer levantarte más. Pero… ¿Qué ganas? La vida sigue, el mundo sigue. No por que uno la este pasando muy mal, la vida te va a esperar. No, no es así, la vida sigue, la vida corre. 
Hoy lo entiendo. Después de setecientas treinta noches sin respuestas. Antes no lo entendía. O me negaba totalmente a entenderlo. Es increíble como uno tiene que golpearse para aceptar las cosas. “Si no lo veo no lo creo”, “Yo no lo vi así que…” BASTA. Aceptar. Las cosas son así, por que tienen que ser. Dejemos de alterar el destino. 

Antes removía mucho el pasadoBuscaba algo que ni yo sabia que erapero nunca me cansaba de buscar. No se, quizás algo de mi pensaba, que buscando lo iba a encontrar. Después de un tiempo, me empecé a preguntar yo misma que buscaba, y deje de engañarme, ya no te iba a encontrar. Ya te habías ido. Ya era tarde. 
Hoy al fin, que ya paso, puedo decir que es pasado y que por suerte ya paso. Antes tenía miedo. Miedo de olvidarme de su cara, de olvidarme lo que fue. Hoy me pone bien saber que cada vez que me viene a la mente, instantáneamente se me forma una sonrisa. Y me pone bien saber que aunque paso el tiempo, algo de mi sigue sintiendo lo mismo y con la misma intensidad. Hoy a pesar del tiempo y la distancia, todavía te siento acá. 




Contame del calor que esta haciendo allá, mientras yo me pongo una bufanda. Que la distancia en horas, se mide en minutos, si tu corazón late a mi ritmo.