miércoles, 13 de marzo de 2013


Entonces llego a la situación, que por los demás, no puedo ser yo. Porque soy demasiado grande para algunas cosas, y muy chica para otras. De repente, entonces, me disfrazo de grande para hacer algo, y después cuelgo el antifaz, y vuelvo a ser una nena. Ya no soy yo, soy ellos, lo que ellos ven que yo soy. Y no me encuentro, no sé qué quiero ser, no sé cómo ser, no sé qué hacer. Y para rematar mi incertidumbre, se me plantea una situación en la que soy grande y chica a la vez. Y entonces llego yo, mi verdadero yo, que necesita dejar de respirar.

Todo era más fácil cuando me sacaba los zapatos de la abuela, y volvía a ser una nena. Me disfrazaba para jugar, porque de verdad era una nena.