sábado, 12 de diciembre de 2015

Intenso. Eso es. Sin peros, ni porques. Sin cuentas pendiente, sin reproches. En un mundo donde todos están acelerados, es una pausa. No elegí que sea así. Se dio. No lo busque, no quería. Apareció.
No hay esquemas, ni reglas que puedan definir lo despegado del suelo que tengo los pies cada vez que pasa por acá. Por mí.


Antes, hace un tiempo, cuando necesitaba escapar, abría la puerta y corría. Sin rumbo, sin tener un lugar a donde ir. A veces con la valija un poco llena. Otras con lo puesto. Ahora tampoco tengo un lugar. Pero se que esta. Que en algún momento va a llegar. Y cada vez que pasa, espero que vuelva a pasar, por acá: por mí.