miércoles, 3 de febrero de 2016

Son apenas un poco mas de las ocho de la noche. Marco un numero en el celular, esperando que una voz me salve. No hay nadie. Contestador. Me siento en la computadora, y abro el word. Por lo menos acá no tengo que esperar que del otro lado alguien me hable. 
Ojalá pudiera hablar con la misma destreza con la que me siento a escribir. Las lagrimas salen con fuerza de la misma forma que mis dedos no dejan de moverse. Hola blog, volví, me rompieron el corazón. 
Es difícil, para mi, escribir desde la felicidad. Cuando uno esta bien, no necesita purgarse. No tiene porque. Quizás por eso, cuando paseo por acá, es donde me pueden encontrar muy metida adentro mío ("si alguna vez dudas de lo que siento, búscame donde sea, pero que haya palabras, porque cuando escribo lo hago con el alma" me escucharon decir)
Nose muy bien cuales son los pasos a seguir. Ni siquiera se cual es el camino. Solo se que me oscurece el miedo de pasar otra vez por lo mismo. 
Me gustaría poder adelantar el tiempo, ver que me va a pasar, no asustarme y ser fuerte. Ojalá tuviera la certeza de saber que sola voy a poder. Son muchos los motivos que me traen hasta acá. Son muchas las cosas que por mi parte deje que pasen, y cuando quise detenerlas, fue tarde. 
Imagínense lo difícil que es ser feliz uno mismo, y no saber que es lo que necesita, como para que, además, tome las riendas de la felicidad del otro. Sonara, por siempre, pase lo que pase, como un repiqueteo constante en mi cabeza la dura pregunta de saber si él es feliz. Lo tome hace cuatro años como una meta personal. Conocí sin querer (o queriendo un poco) a alguien que de buenas a primeras, le puso color a mi vida. Y mi forma de devolverle todo lo que hizo por mi, es simplemente esa: haciéndolo feliz. O si la vida se encapricha un poco (como ahora) por lo menos sabiendo que esta siendo feliz en otra vereda. 
Esta mal, también, arrancarse el corazón y dárselo a alguien que quizás tampoco sabe cómo manejar el suyo. Lo aprendí hace poco, y lo adopto para toda mi vida: uno puede estar en una relación, pero siempre tiene que ser independiente. Si el otro no te cuida el corazón, cuídatelo solo. 
Hay orillas a las que uno no llega solo. Son cuestiones, errores, torpezas, debilidades, de las dos partes. Hay cosas que por dejarlas para mañana, nos duelen hoy. 
No tengo muchas certezas en la vida. No se a donde me lleva el viento esta vez (ojalá que sea a favor). Me siento perdida, deambulando, buscando un lugar. Lugar que ya encontré, pero estoy tratando de volver a hacerlo mío. Ojalá no sea tarde. Estoy acá, con las valijas cargadas de amor y de perdón. Con un pasaje al olvido, a empezar de nuevo, desde 0 y lejos de todo. Pero no puedo sola, se necesita cerca a un corazón. 


(Si llegaste hasta acá, perdóname)