domingo, 25 de junio de 2017

Y ahí estaba el, hablándome de debilidades. Tenes idea vos? Para mí que nunca lo sentiste. 
Y ahí estaba yo, que le sonreía de a ratos, y a veces miraba el piso. Como le iba a sostener la mirada? Si mato y muero por dormir en su cama. 
Nunca nada me importó más que verlo despertar al lado mío. 
Como hacía para explicarle que debilidad era él para mí. Con sus vagas ganas de hacerse cargo del desorden que me genera. Sabes? Haces todo pelota adentro mío, y lo arreglas con la misma facilidad. Te odio. No, a vos no en realidad. Odio a mi yo pendiente de vos. Me odio a mi que te doy las oportunidades para que me desórdenes. De lo que generas. Odio esa mina que está esperando que estés. 
Igual está bien. No soy para vos. No soy la clase de mina que puede estar al lado tuyo. Me falta mucho. O quizás a vos te falta demasiado para llenar mis expectativas, no lo pensaste? 
Por que si, sonreís y me haces mierda. Pero, sabes cuantas sonrisas más conocí? Ni idea tenes. 
No. Tampoco soy la clase de mina que te va a prometer hacerte feliz. Tengo cada mambo en la cabeza. Y vos nunca los entendiste. No los aceptaste. Tampoco te di el lugar. Me basto ver cómo me esquivas la mirada, lo poco que te importa si voy o vengo... Te voy a dedicar un segundo de mi vida en contarte que no tengo ni puta idea a donde quiero ir? No lo entenderías, tampoco quiero que lo hagas. 
Mejor frenemos acá, en el mismo lugar donde no empezamos nada. No me mires, no me hables, tómatelas. Estoy bien así. Bueno, más o menos. Pero deja.
Yo me voy despacio. Sin hacer ruido y dejando todo en su lugar. Las rachas de mierda me hicieron ver qué sola me las puedo arreglar. Pero cuando no esté, cuando no responda, cuando haya silencio, ni se te ocurra buscarme.

Te pido un favor, de corazón: no seas egoísta, déjame vivirlo en paz.